LA INESCAPABLE PERSISTENCIA
Si un solo
deseo tuviese por pedir, un único privilegio a ser cumplido antes de mi
partida, este sería que un alma noble en la mía entrase con la fuerza de un sol,
a través de este interminable laberinto de eclipses y sus fríos ciclos.
Que, por un
instante siquiera, el sentir pudiese regresar a mí, y que la dicha de la
ausencia de abandono, desconocida, llenase mi irremediablemente cóncavo corazón
una vez.
Si un solo
deseo tuviese por pedir…, me gustaría ser recordado lo que significa ser un ser
humano, de nuevo.